Marcos León
Del PowerPoint a la Captura: Cómo el PND 2050 convierte al Paraguay en plataforma de reciclaje consultoril internacional
Durante años, se nos dijo que Paraguay debía modernizarse. Que necesitábamos planes, reformas, asesoramiento técnico, cooperación internacional. Y en ese camino, efectivamente llegaron los planes. El más reciente, el Plan Nacional de Desarrollo Paraguay 2050 (PND2050), es la obra maestra de este proceso. Un documento vistoso, amplio, ambicioso, con infraestructura tecnologica implementada y mantenida de la mejor manera posible. Pero también un documento que funciona como un blindaje institucional para preservar un modelo cada vez más cuestionado a nivel global.
Es sabido que el contexto internacional ha cambiado. En medio del colapso de credibilidad de muchos organismos multilaterales, del recorte de fondos a USAID, UNFPA y ONGs ligadas a agendas progresistas, del hartazgo de las naciones frente a recetas repetidas, el dinero ya no fluye como antes. El financiamiento ideológico está en crisis. La agenda global de derechos blandos, gobernanza sin soberanía y reformas dirigidas desde el fuera del país ha perdido respaldo y cada vez están peor. Y es justo ahí donde aparece el "salvatore PND2050": como intento de blindaje institucional, para que siga girando la rueda, para que el polvo de estrellas siga en el aire, para que el circuito del dinero no pare, aunque cambie la legitimidad.
¿Qué significa esto? Que con este plan —diseñado desde el nuevo Ministerio de Economía y Finanzas— se busca institucionalizar por dentro lo que antes venía desde fuera. Ya no se habla de “alinear al país con agendas globales”: ahora se dirá que todo lo que venga de organismos, ONGs, bancos de desarrollo o consultoras 'se alinea' a nuestro plan nacional. Pero en la práctica, es el plan el que se alinea a sus lógicas, a sus ritmos, a sus intereses, a sus ideologías.
La prueba está en cómo se han venido ejecutando las reformas recientes:
▪ La DNIT (Dirección Nacional de Ingresos Tributarios) fue concebida con insumos técnicos de consultores internacionales financiados por el BID y el FMI. Su diseño no surgió de debates parlamentarios, ni de estudios técnicos liderados por paraguayos, sino de documentos estándar que podrían haberse aplicado en cualquier país del mundo. TDR - Creacion DNIT
Lo preocupante es que el PND2050 es ahora la 'plataforma paraguaya' que permite seguir facturando estas “soluciones enlatadas”. Que le da marco, legalidad, prioridad nacional a una serie de proyectos que, en muchos casos, solo sirven para mantener con vida a una red de ONGs privilegiadas, consultoras globales y "puentes" locales que viven de armar políticas públicas sin rendirle cuentas a nadie.
¿Y la tecnología? Se ha convertido en el ropaje predilecto de esta maquinaria. Con ella se justifica todo: portales sofisticados, documentos llenos de íconos, plataformas ininteligibles para el ciudadano común. Pero no se usa para incluir, sino para filtrar a quién entra y quién queda fuera. No es tecnología para reducir barreras, sino para vestir de sofisticación procesos que son profundamente excluyentes.
Las consultoras locales, pequeñas, nuevas, innovadoras… no califican. Las que están en el interior del país, las que tienen experiencia real en gestión con municipios, con cooperativas, con sectores productivos... ni se enteran de las licitaciones. Todo está armado para los de siempre, y sus operadores locales.
El PND2050 no es el comienzo de un nuevo país. Es el cierre de candado de una estructura que asegura continuidad al modelo que ya ha fracasado en otros paises y, aunque todo a su alrededor se esté cayendo. Asegura que siga habiendo proyectos, que sigan corriendo fondos, que sigan cobrando los mismos. Aunque el mundo diga basta, aunque la cooperación se retraiga, aunque los pueblos cuestionen la autoridad moral de los donantes, el PND2050 garantiza que el circuito no se corte en Paraguay. Que se siga “tocando dinero” con reformas fallidas, con marcos vacíos, con presentaciones de PowerPoint que no cambian la realidad.
¿Vamos a seguir permitiendo esto? ¿Vamos a seguir siendo espectadores de un país que se planifica para que los demás decidan? ¿Vamos a permitir que el Estado paraguayo se convierta en una oficina administrativa de organismos y ONGs, mientras nuestros técnicos, nuestros empresarios, nuestros jóvenes quedan afuera del juego?
Paraguay necesita reformas, sí. Pero necesita reformas propias, construidas con actores locales, con diagnósticos reales, con impacto humano. Necesita tecnología, sí. Pero tecnología al servicio de las personas, no del blindaje. Necesita planificación, sí. Pero planificación soberana, con alma nacional.
Si no reaccionamos, si no levantamos la voz, si no cuestionamos este modelo ahora que está tomando forma, dentro de 25 años el Paraguay 2050 será exactamente lo que algunos están diseñando hoy: una plataforma subordinada, sin protagonismo, sin alma y sin poder real de decisión.